jueves, octubre 15, 2015
domingo, enero 06, 2013
Definición de matrimonio
el periódico dijo que era
domingo, enero 06, 2013
-
Casarse: Cogerse de la mano un día y así sucesivamente.
Casarse: Acción de contraer matrimonio.
Matrimonio:
Casarse: Cogerse de la mano un día y así sucesivamente.
Diccionario de Sean Felices. Verbos Recíprocos. 2010.
Casarse: Acción de contraer matrimonio.
Matrimonio:
2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.
Diccionario de la R.A.E.
martes, octubre 02, 2012
Gotelé
el periódico dijo que era
martes, octubre 02, 2012
Magritte - El hijo del hombre (o manzana con hombre)
Eso es todo. Se acabó la infancia. Años y años, sirenas de recreos, moratones y gatos que se escapan. Apenas un puñado de recuerdos que aparecen como el gotelé pulido, sin aristas, sin principio, sin forma, recuerdos abstractos y blancos, mudos. Los chapuzones sin volumen, los goles sin gritos, las nanas sin melodías. Mi madre mueve los labios pero no la oigo. Se acabó.
También se acabó la adolescencia y la juventud se va acabando. Todo se mezcla conforme pasan los días. Ya no sé si le presté mi otro dibujo a Daniel para que lo entregara a la profesora el día de examen, en cuarto curso, o si se lo regalé a Daniel en un libro sobre plantas medicinales años después de que terminase la facultad. Daniel solía tener los ojos verdes, ahora tiene una manzana delante de la cara y barba, mucha barba. Me gustan las barbas, ¿lo olvidaré también? Me recuerdan al gotelé y el gotelé me recuerda a todo lo demás.
Cada cosa que llega es excitante siempre. Todo lo nuevo es excitante, pero no todo lo excitante es nuevo. Eso creo. A veces sigo poniéndome nerviosa, riendo, saltando en la cama al recordar un detalle, al rescatar una esquina de esta habitación blanca, cubierta por años y años de pintura. A veces acierto a ver un cuadro en la pared. Y eso es todo, todo lo que necesito.
(Para Isa, por sus botones con ventanas).
lunes, junio 18, 2012
Cada día odio más lo que escribo
el periódico dijo que era
lunes, junio 18, 2012
Jackson Pollock
Cada día odio más lo que escribo y amo más lo que leo. Cada vez me gusto menos en el papel y creo que eso está bien. Limarme las uñas y rasgarme la piel. Quitarme las máscaras que no son más que el reflejo de lo que conocí de mí a través de otros. Me sigue sorprendiendo que me guste tanto vivir sin televisión, que eche de menos estar sola tan a menudo, incluso cuando no hay nadie. Me encanta negarme a usar referencias que nadie entiende, prescindir del abuso de las palabras octogenarias, nadar en una superficie demasiado poco profunda, tratar de hablar con lo mínimo, con lo esencial. Me gusta recordar a quienes quiero, saberlos cerca, pensar que lo están. Pero cada día odio más lo que escribo, todo me parece malo, imperfecto, inacabado y crónico. Y eso me hace feliz. Significa que estoy cambiando.
¿Te has dado cuenta de que todas las fotografías de Pollock son en blanco y negro?
El balcón
el periódico dijo que era
lunes, junio 18, 2012
Hopper - Hotel Window
Ya lo sabes, no todo el mundo necesita un balcón.
Tú y yo lo sabemos, conocemos el paradigma del reloj.
Pero siento decirte que la edad no existe, que la curva es recta,
que no importa cuánto te esfuerces por crear electricidad con las uñas.
Sabes que tienes una falsa huella dactilar,
un código de barras punteado,
una tarjeta de crédito sin futuro.
Sabes que no te creo.
Sabes que te enseñé a leer,
a quemar los dobladillos,
a estrellarte contra el parabrisas.
Sabes que me debes la vida.
Sabes que me debes la muerte.
Tú y yo lo sabemos,
sabemos que no estoy dispuesta
a coger una pala y cavar mis ojeras.
Sabes que mientes cada vez que usas el tungsteno.
Sabes que no envidio tu envidia.
Sabes que no quiero tu vida.
Sabes que no me importa tu saliva
ni dónde ha estado, ni dónde irá, ni si lo vas a digerir.
Ya lo sabes,
no necesito un balcón, una silla, un escenario,
una muñeca de trapo, un milagro.
No todo el mundo necesita el perdón.
Ni la razón.
Ni el miedo.
Hay quien no necesita nada de eso
porque lo tiene, porque tiene el don.
Pero tú ya lo sabes, sabes que necesitas un balcón de libertad y rejas.
miércoles, marzo 14, 2012
Quien sea libre que recoja la primera piedra
el periódico dijo que era
miércoles, marzo 14, 2012
Nos fabricaron libres y bien podían habernos enseñado a volar pero parecía más importante que aprendiésemos lo que es el equilibrio, que anduviéramos erguidos por la vida, que mirásemos de frente, que nos protegiésemos del frío y de los sentimientos con pieles de animales muertos, que acabásemos diciendo que lo sentimos.
Bien podrían habernos fabricado presos y oxidados para enseñarnos a engrasar las alas, a romper las reglas y a volar. Entonces seguiríamos los vientos, miraríamos desde cualquier ángulo y sentiríamos frío, calor, hambre, sed. No diríamos que lo sentimos, tan solo lo sentiríamos.
viernes, marzo 09, 2012
soplando ascuas
el periódico dijo que era
viernes, marzo 09, 2012
Respiramos las 24 horas. Nunca dejamos de hacerlo. Pero no nos damos cuenta. Los fumadores empedernidos nos percatamos cuando llevamos unas horas sin respirar tabaco. Los enfermos se dan cuenta de la dificultad para aclarar sus gargantas. Los buceadores con bombonas de oxígeno son algo conscientes, pero se dedican a mirar los peces.
Sin embargo, un suspiro. Un insignificante suspiro nos llena el pecho lentamente, habita cada alveolo durante un segundo eterno y sale corriendo estampándose contra los labios de par en par. Un suspiro es respirar. Un suspiro es algo. Un recuerdo que huye, un miedo que desaparece, un estrés que se hace trizas, una canción que empapa, un abrazo que arde.
El suspiro nos llena de aire, nos llena de nada. Y la nada es un océano en el que flotamos haciéndonos 'el muerto' como cuando éramos niños y mirábamos el cielo o perdíamos el equilibrio al fijarnos en las puntas de los pies, flotando, con el pecho descubierto, con los brazos flacos, las piernas libres, el ombligo entero. El suspiro no es tristeza ni alegría, el suspiro es nada. Es un momento en el que, con gusto, abrazamos nuestra insignificancia. Es un instante de pura ingravidez.
Después, volvemos a respirar.
a
res
pi
rar
res
pi
rar
domingo, febrero 12, 2012
Recordando viejos tiempos en la habitación de cartón
el periódico dijo que era
domingo, febrero 12, 2012
Siempre hablando desde esta arista que es mi punto de vista, digo, mi ombligo.
Hay un momento de insomnio cuando se escribe un relato.
Primero miro la mosca. La mosca que me ronda. Esa mosca cojonera. Ella da vueltas pero más vueltas le doy yo ¡qué cojones!
Si matas a la mosca, vendrá otra mosca, porque una mosca es una mosca, sí, pero una mosca son todas las moscas. Y no se puede matar a todas las moscas, no.
Atrapar a la mosca, meterla en un frasco, tampoco es una opción demasiado atractiva, ni aunque le pongas tacones y un vestido de Gucci. (Gucci me suena a insecto).
Así que, opción C, distracción. Para distraerte de la mosca que te distrae lo mejor es poner toda la atención en un objeto pequeño. No más pequeño que una mosca, sino más pequeño que todas las moscas: que la Idea de la mosca.
Ahora tenemos dos cosas: la Idea y el objeto.
Entonces podemos empezar a jugar. Cojo el objeto mientras la mosca ¡qué cojonera es! ronda que te ronda. Y pienso ¿porqué elegí este objeto? ¿Por qué me eligió esta mosca? He ahí la metáfora. Lo demás es coser y cantar. Puntada y balada, puntada, balada, putada: el insomnio. Porque casi siempre, al final del juego, como cuando construías un puzle, te falta una pieza. Buscas por la casa: entras por el ombligo, las entrañas, abres las ventanas pulmonares, bajas al sótano, rodillas, pies. Te asomas a los ojos, y ahí te quedas. El sueño no llega, no encuentras la pieza. Y pasas días metido dentro de tu casa, oyendo la mosca, mirando el objeto, rompiéndote la cabeza.
De pronto, sin venir a cuento, la mosca cojonera se posa un segundo y te acojonas. Automáticamente ves que se ha posado encima de lo que buscabas. La última pieza. Da igual que sean las dos de la tarde o las cuatro de la mañana, que duermas, trabajes, o hagas lo más parecido al amor que puedes concebir en horizontal. Te levantas, buscas un lápiz o similar, y acabas el relato, justo antes de que la mosca desaparezca y el objeto, que nunca existió, se convierta en un cuento.
Sí, creo que más o menos, es así.
Por eso es miércoles, duermes poco.
Hay un momento de insomnio cuando se escribe un relato.
Primero miro la mosca. La mosca que me ronda. Esa mosca cojonera. Ella da vueltas pero más vueltas le doy yo ¡qué cojones!
Si matas a la mosca, vendrá otra mosca, porque una mosca es una mosca, sí, pero una mosca son todas las moscas. Y no se puede matar a todas las moscas, no.
Atrapar a la mosca, meterla en un frasco, tampoco es una opción demasiado atractiva, ni aunque le pongas tacones y un vestido de Gucci. (Gucci me suena a insecto).
Así que, opción C, distracción. Para distraerte de la mosca que te distrae lo mejor es poner toda la atención en un objeto pequeño. No más pequeño que una mosca, sino más pequeño que todas las moscas: que la Idea de la mosca.
Ahora tenemos dos cosas: la Idea y el objeto.
Entonces podemos empezar a jugar. Cojo el objeto mientras la mosca ¡qué cojonera es! ronda que te ronda. Y pienso ¿porqué elegí este objeto? ¿Por qué me eligió esta mosca? He ahí la metáfora. Lo demás es coser y cantar. Puntada y balada, puntada, balada, putada: el insomnio. Porque casi siempre, al final del juego, como cuando construías un puzle, te falta una pieza. Buscas por la casa: entras por el ombligo, las entrañas, abres las ventanas pulmonares, bajas al sótano, rodillas, pies. Te asomas a los ojos, y ahí te quedas. El sueño no llega, no encuentras la pieza. Y pasas días metido dentro de tu casa, oyendo la mosca, mirando el objeto, rompiéndote la cabeza.
De pronto, sin venir a cuento, la mosca cojonera se posa un segundo y te acojonas. Automáticamente ves que se ha posado encima de lo que buscabas. La última pieza. Da igual que sean las dos de la tarde o las cuatro de la mañana, que duermas, trabajes, o hagas lo más parecido al amor que puedes concebir en horizontal. Te levantas, buscas un lápiz o similar, y acabas el relato, justo antes de que la mosca desaparezca y el objeto, que nunca existió, se convierta en un cuento.
Sí, creo que más o menos, es así.
Por eso es miércoles, duermes poco.
sábado, diciembre 10, 2011
El final de Los Soprano
el periódico dijo que era
sábado, diciembre 10, 2011
Últimamente me ha dado por el cine como a quien le da por los relatos. Confieso que soy adicta a las series y las incluyo dentro del séptimo arte porque, si no, me vería obligada a desterrar a mis queridos relatos de la literatura. Quid pro quo.
Si el Sr. Donaire, mi futuro marido, estuviese leyéndome mientras escribo, dentro de un par de líneas me haría parar y tendríamos un acalorado debate sobre por qué no incluyo cierta serie en mi lista. Pero como está de viaje y tengo la casa y el blog para mí sola, las series elegidas son las siguientes:
Los Soprano. El final de esta serie ha sido discutido y analizado en centenares de blogs, un desenlace polémico que no deja a nadie indiferente. Pero creo que mi amigo Sergio,quien es por cierto un fantástico escritor de novela negra, coincidiría conmigo en que es un final digno de Rebeca Harding Davis, por poner un ejemplo. Si alguien no ha visto la serie, le recomiendo que empiece ya y también que no continúe leyendo este párrafo porque podría destriparle el final. Un par de capítulos antes de que acabe la última temporada, Tony Soprano tiene una conversación que pasa casi inadvertida en la que Bobby Baccalieri dice ''No oirás nada, probablemente no oirás nada cuando pase''. Y así es como ocurre, después de 6 temporadas, de 88 capítulos llenos de tiroteos, no oimos el último disparo, no lo vemos, todo lo que queda es una pantalla negra en silencio durante 10 segundos. El narrador ha muerto. Sergio y yo podríamos estar horas discutiendo esta serie, empezando por el personaje de Tony Soprano y terminando por los patos, y la verdad es que tengo ganas de encontrarme contigo, Sergi y hablar de patos.
The Wire. Aunque vi esta serie hace ya algún tiempo, aún recuerdo muchas escenas con claridad y, es curioso, porque tengo la sensación de haberla visto en blanco y negro sobre un papel gris pálido y dibujada al más puro estilo de Frank Miller en Sin City. The Wire es la serie sin final, donde los buenos no son tan buenos y los malos no son del todo malos. Omar Little es, sin duda, mi personaje favorito, el Lazarillo norteamericano de Baltimore, una ciudad reflejada -según entendidos- con increíble fidelidad y que hace que nuestras redes sociales parezcan una broma. Al ver esta serie, uno puede entender el por qué el mundo parece no arreglarse nunca o quizás 80 o 90 años de perspectiva sean un punto de vista demasiado limitado.
Breaking Bad. Tenía dudas sobre si incluir esta serie en la lista porque aún no ha terminado pero, a diferencia de lo que ocurría con Lost, de esa incertidumbre colectiva sobre si los guionistas serían capaces de encontrar un buen final, yo confío plenamente en los escritores que están haciendo de esta historia una maravilla de nuestra década. Me encanta ese recurso tan utilizado en el relato por Felix J. Palma y que crea historias sorprendentes dentro de una realidad posible, es decir: "esto podría pasarle a cualquiera", cosa que no ocurre en Lost por ejemplo. Pero además, el volumen de los personajes, la intensidad de la quietud narrativa -dificilísima de conseguir- y, por supuesto, la maestría de la cámara, se superan con cada capítulo sin perder de vista la pregunta que uno se plantea en el primer capítulo: ¿Y tú qué harías si fueses a morir pronto?
Esta es una breve y personal visión de tan solo 3 de las decenas de series de televisión que he visto. Me doy cuenta de que todas ellas tienen un argumento muy ligado al crimen, cuando suelo ser más partidaria de la comedia. Es una pena que The Office no acabase cuando Michael se marchó, si hubiese sido así, estaría dentro de esta pequeña selección. Sin embargo, no es casualidad que todas ellas sean series Norteamericanas. Es cierto que esta industria dispone de medios económicos más que suficientes y muy superiores a los que existen en España, por ejemplo. Pero estoy convencida de que, igual que la narrativa española nada tiene que envidiarle a la existente al otro lado del Atlántico, en este país existe talento suficiente como para producir obras mucho mejores que lo que actualmente se puede ver. Y, la verdad, no entiendo porqué se producen películas o series de tan baja calidad argumental, con guiones que dejan tantísimo que desear y actores que quizás deberían haber pasado por el teatro -o quizás no-. Mi especialidad no es el cine ni me dedico a hacer críticas profesionales en este sector, por lo que todo esto no es más que una libre opinión de espectadora, pero creo que es una pena todo el talento que se está desperdiciando y algún motivo debe haber.
Así que espero que alguien me haga cambiar de opinión recomendándome una serie española que, sea del género que sea, no haga que quiera estar en el lugar de Tony Soprano al final.
(Sergio, cuando quieras tomamos un café con patos).
miércoles, diciembre 07, 2011
No olvides el cepillo de dientes
el periódico dijo que era
miércoles, diciembre 07, 2011
Eran las 5 de la tarde. Suelo hacer la maleta el día antes de salir. Miro el pronóstico del tiempo, calculo el número de calcetines, apunto en un post-it "No olvides el cepillo de dientes" y lo pego en la puerta. Imposible olvidarlo antes de salir.
Cuando terminé, cené mi sopa de verduras de los jueves y revisé mi correo personal, contesté los e-mails que no exigían demasiada dedicación pero sí mucha urgencia. Pensé que los e-mails a los que dedico tiempo nunca son urgentes. Me puse el pijama y recordé que tenía que meter el cargador de móvil en la maleta.
Entonces vi el billete sobre la mesita de noche mientras apuntaba con detalle la agenda que me esperaba. Ida: 7:12 de la mañana. Vuelta: 7:43 de la tarde. 36 horas de reuniones, comidas profesionales y entrevistas ortopédicas. De pronto me di cuenta de que había dejado de escribir sobre el cuaderno para empezar a garabatear una frase sobre los billetes:
Que la maleta me haga a mí.
Al día siguiente me marché, no sé que hora era, no sabía a donde me dirigía. Solo sé que estoy en Vancouver sin billete de vuelta ni cepillo de dientes y con una maleta que se va llenando de lo que vengo siendo desde que decidí olvidar lo que fui.
Gracias, Fani, por esa frase genial.
lunes, noviembre 07, 2011
Esto no es París
el periódico dijo que era
lunes, noviembre 07, 2011
A veces, cuando muevo el té de mi taza, pasa una bandada de patos dividida por la cucharilla, y deseo que a nadie se le ocurra preguntarme qué estoy mirando porque, si digo la verdad, pensaría que tengo muchos pajaritos en la cabeza. Lo curioso es que los patos solo pasan cuando pasa algo más y así se pasan las horas, se pasa el arroz, lo pasamos por alto o añadimos piñones, curry y unas pasas; fácil, ¿no?
Y después de tanto paseo, me siento bajo un árbol en el salón a mirar cómo las palomas comen cáscaras de pipas en el suelo de mármol, aquí, en medio de Tuset Street, a finales de otoño y sin calefacción. Ahora se forma un nubarrón en el techo y quiero que vengas a cantar bajo la lluvia, pero no, esto no es París, Texas ni Nueva York, así que quito el tapón de la bañera y se van los patos por el desagüe. Se van enteros, con sus patas y sus plumas, con sus gafas de bucear y sus tubos de plástico. Se van del todo y conforme desaparecen, un recuerdo llena toda la calle, un recuerdo que permanece como la brisa, que mueve las hojas, tira algún cartel y luego se marcha también.
martes, octubre 18, 2011
The cuckoo's net (I)
el periódico dijo que era
martes, octubre 18, 2011
To the one who lives
in the dark side of the lighthouse.
Never darker than Mr. Black,
Who trembles as a spider
In the cuckoo's nets,
Waiting for the dark to come,
And bite him with indulgence.
Para aquel que habita
en la cara oculta del faro.
Un día oscuro es un día oscuro,
no tanto como El Señor Negro,
quien tiembla como una araña
en las redes del cuco,
esperando que llegue la oscuridad,
y lo muerda con benevolencia.
martes, septiembre 27, 2011
El porqué de andar solo
el periódico dijo que era
martes, septiembre 27, 2011
¿Quién no se ha levantado con patas de elefante o ha descubierto en la ducha el primer mechón de lobo en la espalda? No es tan raro sufrir una trasformación de la noche a la mañana. Hay niños a los que les salen alas y hombres con colmillos caminando por las calles de cualquier ciudad.
Marcela llevaba toda la vida observando estas transformaciones, preguntándose cuándo le tocaría a ella. Y aun así, cuando llegó su día, se sorprendió. Todo comenzó en la pantorrilla, con una herida que no terminaba de cicatrizar, un corte pequeño cuya postilla brillaba con la luz. Se la arrancó como quien se muerde las uñas, casi inconscientemente. Y al día siguiente volvió a aparecer rodeada de otras postillas más. Tardó tres días en entender que aquello no era una herida sino una transformación en toda regla: ¡escamas! Le había tocado volverse pez. La única diferencia entre Marcela y cualquier transformado era que ella podía ver cómo su cuerpo estaba cambiando y, a pesar de que sabía que tenía que ocurrir tarde o temprano, de estar segura de que era algo tan inevitable como la muerte, se asustó. Pronto no podría respirar.
Cualquier transformado en su lugar notaría la falta de aire y lo achacaría a los malos humos de la ciudad, a la edad o al tabaco. Probablemente podría vivir años siendo un pez humano, pero le ahogaría su matrimonio o sus hijos, su trabajo o su exceso de tiempo libre, cualquier cosa. Marcela había observado a muchos peces humanos, de cuerpo abatido y espaldas curvadas, de pies lentos y ojos brillantes que parecían lagrimear constantemente. Le hubiese gustado explicarles el porqué de sus males, pero ¿quién la habría creído? Una vez intentó avisar a una amiga de que el chico con el que salía era un lobo humano, una criatura sedienta y oscura que engatusaba a sus víctimas con una sonrisa formada por brillantes dientes, un ser peligroso cuya casa también se había transformado en una cueva sombría llena de huesos y ecos. Pero su amiga pensó que exageraba y acabó convertida en conejillo de indias.
Sin embargo, ya no era momento de avisar sino de actuar. ¿Dónde podría vivir un pez si no en el agua? Marcela empezó a tomar largos baños y solo salía de casa cuando llovía. Poco a poco, dejaron de molestarle las cosas que hieren a los humanos, todo le resbalaba por su piel escamosa, mientras sus ojos eran capaces de ver las profundidades de otras miradas. Lo cierto era que no estaba tan mal ser un pez humano.
lunes, agosto 01, 2011
quererte los domingos
el periódico dijo que era
lunes, agosto 01, 2011
Es tan fácil, Daniel, quererte los domingos. Tan fácil como hacer la mayonesa. Romper un huevo, unas gotas de limón, mi pizca de sal, tu antojo de pimienta, un poco de aceite de oliva y los girasoles hacen el resto. Después, solo tenemos que batirlo despacio, escuchando atentamente. Cuando suena así, aún no está, pero ahora sí, ahora ya. No todo el mundo sabe quererse los domingos porque ese día no abren los supermercados.
Los lunes, sin embargo, yo me pregunto cómo consigues quererme. Esos lunes carbonara, o los miércoles a la brasa, cuando no hay tiempo para leernos recetas por la mañana, cuando sin importarte el color de los semáforos, me dejas sobre la mesa una sonrisa de tapper ware.
Los lunes, sin embargo, yo me pregunto cómo consigues quererme. Esos lunes carbonara, o los miércoles a la brasa, cuando no hay tiempo para leernos recetas por la mañana, cuando sin importarte el color de los semáforos, me dejas sobre la mesa una sonrisa de tapper ware.
miércoles, junio 29, 2011
Tiempo muerto: reflexionemos
el periódico dijo que era
miércoles, junio 29, 2011
En palabras de Ignacio Buqueras y Bach: "El tiempo es lo que nos iguala, todos tenemos los mismos 84600 segundos en un día, nadie tiene uno más ni uno menos". El presidente de ARHOE orquesta su vida con una manecilla de reloj como batuta, un método que parece muy efectivo y que a mí no deja de llamarme la atención.
Recuerdo haber mirado a Daniel (conocido como El Farmaceútico de un solo garfio) con ojos curiosos mientras le repetía: "Todo lo que tengo es tiempo" y cómo el me clasificaba dentro de alguna especie que no era precisamente humana. Daniel me respondía que un día de estos tendría que hacerme mayor pero, por aquel entonces, no era capaz de descifrar el significado de tal advertencia. Hoy lo comprendo perfectamente.
Creo que cuando uno empieza a trabajar, aparece en su diálogo habitual la coletilla ''Es que no tengo tiempo''. Por otra parte, sabemos que se suele llamar ''tiempo muerto'' a aquellos periodos que no son productivos laboralmente. Por lo tanto, si cuando no estamos 'botando el balón en la cancha o encestando', nos encontramos en el tiempo muerto o en el descanso, es normal que pensemos ''Es que no tengo tiempo'', pues cuando algo está muerto es porque se le acabó el tiempo de vida.
Existe un dilema en la teoría lingüística que divaga a cerca de si es el mundo el que construye el lenguaje o el lenguaje el que construye el mundo. Por poner un ejemplo: no me negarán la diferencia de significado entre "¿Qué coño es esto?" y "¡Esto es la polla!" Los lingüistas explican que en una sociedad con ciertos orígenes machistas, los atributos femeninos suelen tener un significado negativo mientras que en el caso de los masculinos es positivo. Ahora bien, la sociedad avanza y el machismo nos parece algo medieval a las nuevas generaciones. Sin embargo, el significado positivo y negativo de estas palabras se mantiene y afecta al mundo. Así que, por un lado, el mundo construye el lenguaje y por otro el lenguaje construye el mundo.
Volviendo al tema del tiempo, he decidido cambiar el adjetivo de esas fracciones fuera de cancha y en lugar de "tiempo muerto" pienso denominarlas "tiempo vivo". Puede que sea un primer paso para volver a tener tiempo, al fin y al cabo, aunque me haya hecho mayor, nunca he dejado de tener esos 84.600 segundos cada día, ni uno más ni uno menos.
sábado, mayo 28, 2011
EN MEDIO DE LA PLAZA
el periódico dijo que era
sábado, mayo 28, 2011
Así empieza Howard Beale uno de sus informativos en la película Network (1976).
“Estamos en una crisis. La gente está en el paro o tiene miedo a perder su trabajo. El dólar no vale ya ni cinco centavos. Los bancos están quebrando. Los dependientes tienen armas bajo el mostrador. Hay delincuentes en las calles, nadie sabe qué hacer y no esto no termina nunca.
Sabemos que el aire no se puede respirar y que comemos basura. Nos sentamos delante de la televisión mientras el presentador nos dice hoy hubo 15 homicidios y 63 crímenes, como si fuese algo normal.
Sabemos que las cosas están muy mal o incluso peor: el mundo se ha vuelto loco. La locura ha llegado al punto en el que ya no salimos a la calle. Nos quedamos en casa y nuestro mundo se vuelve más pequeño. Y todo lo que decimos es: Por favor, dejadnos en paz en casa. Con solo tener tostadora y televisión, no diremos nada, pero dejadnos en paz.
Pues yo no os voy a dejar en paz. Quiero que os enfadéis. No quiero que os manifestéis ni que escribáis a vuestros políticos porque no sé deciros qué podrías escribirles. No sé qué hacer con la crisis, la inflación, los rusos o el crimen. Todo lo que sé es que tenéis que enfureceros. Tenéis que decir: SOY UN SER HUMANO, MI VIDA TIENE UN VALOR.”
Mi tostadora y mi televisor: pan y circo. Mi Dunkin’ Donuts y mis Series Yonkis: pan y circo. Del colegio al instituto, del instituto a la universidad, de la universidad… al paro. A los jóvenes nos han quitado el pan pero no la ilusión, si no me creen, hablen con cualquier becario. Nuestra creatividad inventa salidas de emergencia, y no nos quejamos porque ¿a quién nos vamos a quejar? Volvemos a casa y cargamos un nuevo capítulo de Perdidos, con la esperanza de que las blancas ganen la partida, aunque solo sea en la pantalla. Y entonces, nos quitan también el circo.
En la jaula de los pisos de alquiler no cantan los pájaros. Incluso en el bombardeo de Dresde quedaron pájaros para cantar cuando todo había sido aniquilado. Pero aquí solo se oye un rubor de agua que gotea, de corazones presos que se empiezan a quebrar y de pronto dejan salir a borbotones la sangre. Decimos HOLA, LUEGO EXISTO. Tengo nombre y cara, y te estoy mirando desde la pantalla. Decimos HOLA, ESTUVE LEYENDO en silencio y aprendí muchas cosas. Decimos HOLA, ESTUVE MIRANDO tras la cortina y sé que estáis escondidos. Decimos HOLA, TENGO LA LLAVE Y LAS TIJERAS, he abierto la puerta y he cortado los hilos. Decimos HOLA, AQUÍ ESTOY.
La universidad no nos enseñó lo que era la democracia, lo hicieron los foros. Porque en los foros no puedes gritar, no puedes insultar, no eres más ni menos que cualquier otro. Construimos una sociedad virtual donde eres libre de elegir qué dices, a quién y cómo; libres de leer y creer, de contrastar fuentes, de debatir, opinar y expresarnos. Y del foro virtual renació el ágora física. Sin pan ni circo, salimos a la calle con el corazón sangrando INDIGNACIÓN.
Decimos SOY UN SER HUMANO, MI VIDA VALE ALGO. Os habéis metido nuestros empleos en la cartera, nuestro pan en la boca, nuestro espacio en los bolsillos. Hemos callado durante demasiado tiempo, viviendo en un mundo virtual sin molestar. Pero os habéis pasado de la raya y vais a tener que salir del foro, por gritar, por insultar, por pegar, por mentir, por creeros más, por robar todo lo que habéis podido robar. Decimos HOLA, AQUÍ SE QUEDA MI CORAZÓN, EN MEDIO DE LA PLAZA.
http://fotostorm.wordpress.com/2011/05/28/semana-3-de-52/
“Estamos en una crisis. La gente está en el paro o tiene miedo a perder su trabajo. El dólar no vale ya ni cinco centavos. Los bancos están quebrando. Los dependientes tienen armas bajo el mostrador. Hay delincuentes en las calles, nadie sabe qué hacer y no esto no termina nunca.
Sabemos que el aire no se puede respirar y que comemos basura. Nos sentamos delante de la televisión mientras el presentador nos dice hoy hubo 15 homicidios y 63 crímenes, como si fuese algo normal.
Sabemos que las cosas están muy mal o incluso peor: el mundo se ha vuelto loco. La locura ha llegado al punto en el que ya no salimos a la calle. Nos quedamos en casa y nuestro mundo se vuelve más pequeño. Y todo lo que decimos es: Por favor, dejadnos en paz en casa. Con solo tener tostadora y televisión, no diremos nada, pero dejadnos en paz.
Pues yo no os voy a dejar en paz. Quiero que os enfadéis. No quiero que os manifestéis ni que escribáis a vuestros políticos porque no sé deciros qué podrías escribirles. No sé qué hacer con la crisis, la inflación, los rusos o el crimen. Todo lo que sé es que tenéis que enfureceros. Tenéis que decir: SOY UN SER HUMANO, MI VIDA TIENE UN VALOR.”
Mi tostadora y mi televisor: pan y circo. Mi Dunkin’ Donuts y mis Series Yonkis: pan y circo. Del colegio al instituto, del instituto a la universidad, de la universidad… al paro. A los jóvenes nos han quitado el pan pero no la ilusión, si no me creen, hablen con cualquier becario. Nuestra creatividad inventa salidas de emergencia, y no nos quejamos porque ¿a quién nos vamos a quejar? Volvemos a casa y cargamos un nuevo capítulo de Perdidos, con la esperanza de que las blancas ganen la partida, aunque solo sea en la pantalla. Y entonces, nos quitan también el circo.
En la jaula de los pisos de alquiler no cantan los pájaros. Incluso en el bombardeo de Dresde quedaron pájaros para cantar cuando todo había sido aniquilado. Pero aquí solo se oye un rubor de agua que gotea, de corazones presos que se empiezan a quebrar y de pronto dejan salir a borbotones la sangre. Decimos HOLA, LUEGO EXISTO. Tengo nombre y cara, y te estoy mirando desde la pantalla. Decimos HOLA, ESTUVE LEYENDO en silencio y aprendí muchas cosas. Decimos HOLA, ESTUVE MIRANDO tras la cortina y sé que estáis escondidos. Decimos HOLA, TENGO LA LLAVE Y LAS TIJERAS, he abierto la puerta y he cortado los hilos. Decimos HOLA, AQUÍ ESTOY.
La universidad no nos enseñó lo que era la democracia, lo hicieron los foros. Porque en los foros no puedes gritar, no puedes insultar, no eres más ni menos que cualquier otro. Construimos una sociedad virtual donde eres libre de elegir qué dices, a quién y cómo; libres de leer y creer, de contrastar fuentes, de debatir, opinar y expresarnos. Y del foro virtual renació el ágora física. Sin pan ni circo, salimos a la calle con el corazón sangrando INDIGNACIÓN.
Decimos SOY UN SER HUMANO, MI VIDA VALE ALGO. Os habéis metido nuestros empleos en la cartera, nuestro pan en la boca, nuestro espacio en los bolsillos. Hemos callado durante demasiado tiempo, viviendo en un mundo virtual sin molestar. Pero os habéis pasado de la raya y vais a tener que salir del foro, por gritar, por insultar, por pegar, por mentir, por creeros más, por robar todo lo que habéis podido robar. Decimos HOLA, AQUÍ SE QUEDA MI CORAZÓN, EN MEDIO DE LA PLAZA.
http://fotostorm.wordpress.com/2011/05/28/semana-3-de-52/
domingo, abril 17, 2011
La carretera
el periódico dijo que era
domingo, abril 17, 2011
He vuelto a soñar que voy subida en ese coche, con los brazos apoyados en la ventanilla, el viento intentando cerrarme los ojos y yo queriendo llegar más lejos con la mirada. Campos de girasoles que van pasando como pasan los días pero sin noches por medio. Y de pronto una señal en la carretera:
'LISBOA. PRÓXIMA ESTACIÓN'.
El coche se detiene y bajo con una maleta de piel marrón que no pesa nada. La abro en el arcén y cojo algunos girasoles dejando la flor por fuera para que no olviden la luz que les hace girar y sigo caminando. Camino hacia Lisboa, esté donde esté ese lugar al que los girasoles y yo pertenecemos.
.
jueves, marzo 31, 2011
Verde maceta
el periódico dijo que era
jueves, marzo 31, 2011
Visité mi antigua casa hará cosa de un año. Ahora vive allí un matrimonio de osos panda. Mi anterior vecina me contó que se pasan el día discutiendo porque a la mujer osa le gusta teñirse el pelo de colores y el marido oso se queja de que nunca pueden ahorrar para ir de vacaciones por culpa de las cantidades astronómicas que ella derrocha en tintes. Después de saber esto, me sentía un poco nerviosa antes de tocar el timbre pero en cuanto crucé un par de palabras con la señora osa, me tranquilicé.
En efecto, la realidad iba más allá del rumor pues ella no sólo estaba cubierta por una alfombra de pelo verde pistacho sino que había decorado toda la casa con objetos del mismo color. La verdad es que, por momentos, no podía distinguir dónde terminaba la taza de café que sostenía la presumida señorita osa y dónde empezaba su zarpa. El motivo de mi visita era convencerla de que me devolviese el árbol que había dejado en el patio de la casa, un zarzamoro de metro y medio de alto plantado en una maceta que solía ser marrón y que, por supuesto, ahora era verde pistacho.
Curiosamente, la maceta era el único objeto decorado del patio, el resto estaba igual, aunque a mí no me lo pareciese al principio. No recordaba las paredes desconchadas ni la cuerda para tender la ropa deshilachada. Pero un mínimo esfuerzo mental me permitió saber que aquella sensación era sólo fruto del contraste. Sí, el patio de mi nueva casa es tan blanco que cualquier otro parecería gris y descuidado. Eso es, debía tratarse de una simple cuestión de contrastes.
Hoy me pregunto si realmente era una pareja de osos panda lo que encontré aquel día, pero lo único que puedo asegurar es que la maceta del zarzamoro rescatado sigue siendo verde pistacho. Tengo que reconocer que aquella mujer escogía bien los colores.
jueves, marzo 24, 2011
El álbum ilustrado y los elefantes
el periódico dijo que era
jueves, marzo 24, 2011
Estoy casi segura de que no todo el mundo sabe lo que es un álbum ilustrado y puedo afirmarlo porque aún recuerdo cuándo yo no lo sabía. Así que, por ejemplo, los niños no saben qué es un álbum ilustrado y apuesto a que una gran parte de los adultos no usarían ese término al entrar en una librería y ver esos libros enormes llenos de dibujos.
La verdad es que me sigo mostrando bastante reticente a hacer de la terminología y la definición una jaula para la creatividad. Pero siempre llega un momento en el que tienes que hablar con propiedad. ¿No les hace gracia esa expresión? Piénsenlo: HABLAR CON PROPIEDAD. ¿Qué quiere decir eso? ¿Significa que al conocer las palabras nos pertenecen? Creo que por suerte aún no podemos comprar las palabras, aunque sí su combinación, para eso está el copyright, ¿no? Es una pena, pero no voy a hablar de ese tema hoy.
La definición de álbum ilustrado es, a grandes rasgos, una historia breve y sencilla acompañada de ilustraciones, generalmente de gran formato y a color, de fácil lectura y destinada a los más jovenes con el objeto de enseñarles a leer y alimentar su sed de imaginación a través de los conceptos que desprenden las imágenes. ¿Y los menos jóvenes? ¿Acaso la sed imaginativa desaparece con cada vela que soplamos?
Llevo semanas viendo, tocando, leyendo y comprando álbunes ilustrados. Realizando el trabajo de documentación que está presente en la creatividad. Lo más curioso es que mucho antes de que conociese la expresión ''álbum ilustrado'', ya sabía de la existencia de esos cuentos de gran formato en la librería (por denominaros impropiamente de alguna manera). Y en medio de todo eso, ya se tejía entre mis neuronas una idea de cómo quería contar la serie de textos que iban apareciendo y formando conjuntos como los Oscuros elefantes blancos.
Pero, tras el placer de investigar en librerías, webs y blogs, llegué a la conclusión de que la concepción genérica de álbum ilustrado que encontraba, las definiciones de los doctos en la materia o la percepción de eso que llamamos público eran, a mi entender, erróneas. Dudo mucho que un álbum ilustrado deba regirse a esos cánones, que esté orientado únicamente a los más jóvenes o que tenga que ser extremadamente sencillo. Existen álbunes ilustrados que contienen conceptos bastante profundos e incluso complejos, álbunes de pequeño formato, en blanco y negro, ¡álbunes ilustrados únicamente con tipografía!, de todo.
En términos de marketing podríamos decir que se trata de un género muy atractivo pero fuera del trabajo me he propuesto olvidarme de ese tipo de cosas, pues dudo mucho que a un artista le ayude lo más mínimo pensar en qué se puede vender a la hora de crear una obra. El álbum ilustrado, como cualquier otro género, es mucho más rico cuando nace de algo que está muy por encima de los conceptos tratados en cualquier libro de marketing. Y como me he prometido no pensar en eso fuera del horario laboral, volvamos a los Oscuros elefantes blancos.
Cuando por fin decidí que el álbum ilustrado era el nombre que más se acercaba a lo que quería hacer con esa colección de textos de la que os he dejado una muestra, apareció un problema. No es que los textos fuesen demasiado largos, pues lo importante es lo que contienen y eso se puede decir con más o menos palabras. Me refiero a la forma en que nacieron esos elefantes y el significado que tienen. Precisamente los elefantes blancos eran la expresión que moldeaba una sensación que dificilmente podría describir con palabras. Yo conocía el amor, el odio, la envidia, la ilusión, la soledad, la rabia, el placer, la inquietud y otras decenas de estados emocionales de los que ya se había escrito mucho con propiedad. Pero no había ninguna que fuese un elefante blanco, no existían palabras para ese concepto que era tan real para mí. Hasta que un día, tumbada en el sofá empecé a bajar unas escaleras imaginarias en medio de una historia y, al llegar al rellano, vi al primer elefante blanco que recuerdo.
Sin poder identificar muy bien qué significado tenía, el elefante blanco le daba un sentido muy claro a todo. Era la respuesta a una pregunta que aún no he formulado. Entonces, ¿cómo explicar qué es un oscuro elefante blanco? La solución era muy sencilla y puede que por eso tardase en encontrarla. Cualquier arte, incluida la literatura, es en cuanto que alguien la ve o la siente, la interpreta. Sólo tenía que conseguir explicar todo esto y adaptar los textos para que finalmente algún atrevido artista del pincel (que espero que sea mi querida Granada Arias) pudiese darle forma a los elefantes y hacer que otros imaginen, interpreten, sientan, tiemblen, amen, lloren, sonrían, o al menos abran los ojos de la imaginación a otro pequeño mundo que nace de un ombligo cualquiera como el mío, como el tuyo, como el nuestro.
lo normal
el periódico dijo que era
jueves, marzo 24, 2011
.
Lo normal es que hablemos de cosas lo suficientemente mundanas como para no despertar a los erizos de mar, que bastante tienen ya con las olas. ¿Qué tal el trabajo? Y repitamos palabras como proyecto, pronto, prisa y otras prestaciones de fábrica. Nos mantiene el equilibrio de andar sobre la cuerda floja de la cordialidad aunque, de vez en cuando, alguna frase resbala y roza la piel peligrosamente. Nada que no pueda arreglar un poco de ironía y algún chiste fácil. ¿Cuándo piensas divorciarte? En cuanto me case. Por fin nos hemos hecho adultos, menuda suerte de meteorología. Pero hace tiempo que me pregunto cómo es que seguimos hablando de cosas tan importantes cuando podríamos estar contestando preguntas de verdad. ¿Tú crees que la comida para peces es lo contrario del sushi? ¿Y tiene algo que ver el confeti con todo esto? ¿Utilizan los peces la palabra festín? Claro que, para eso, tendríamos que poner un pie fuera de la cuerda floja y lo normal es que la fuerza de gravedad aún no se haya extinguido, ni tampoco los erizos, que bastante tienen ya con el hola.
Así que seguimos manteniendo el equilibrio sobre la cuerda y parecemos de lo más normal, sí, estamos completamente cuerdos.
Así que seguimos manteniendo el equilibrio sobre la cuerda y parecemos de lo más normal, sí, estamos completamente cuerdos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



