Al entrar en la cocina, he visto al elefante blanco asando pimientos.
Me ha ofrecido uno.
Le he dicho que no, que gracias, que estaba muy caliente para mí.
Se ha indignado.
Los pimientos olían muy bien, eso sí.
No me va a dejar probarlos luego.
Aunque, ahora que lo pienso... el elefante blanco asando pimientos...
¿de dónde ha sacado la receta?
Creo que últimamente trabajo demasiado.
